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Me siento encabronado y dolido (es merecida
la advertencia), así que puse a Nico Muhly y su tocada minimalista de
piano, “Quiet Music”, para templarme, para no sonar como Gobernador de
Jalisco. Pero me siento encabronado y dolido.
Hoy me dijeron un dolor, hoy me dijeron la noticia de que Alberto Gómez
Reynoso, amigo bueno y Reportero de seguridad pública (por muy
eufemístico que ello suene), está postrado, enfermo, aquietado… en las
condiciones en las que termina un Reportero en este Estado en el que
estamos.
Ya saben ustedes de la reciente de la muerte de varios compañeros (cosa
que no va a ocurrir con Alberto, claro); pero varios colegas Periodistas
han muerto: el queridísimo “Negro” Guerrero, Alvar, Jonathan y
varios más. Y no es que me den ganas vallejianas de hablar de la
Muerte, que en todo caso es descanso de la sangre y no sé cuántas cosas
más.
Me dan ganas de hablar de la vida de los periodistas en Jalisco, quienes
hoy trabajan, la mayoría, con sueldos míseros, sin prestaciones
laborales, sin Seguridad Social, sin Pensiones dignas o simplemente sin
pensión alguna, sin empleo digno o simplemente sin empleo, sin ni
siquiera reconocimiento, vulnerables totalmente ante la mediocridad
empoderada de nuestra época… haciendo fila al final de sus días para
recibir una vergonzante despensa de “Extra”.
Varios (¿o muchos?) Políticos (políticos de Partidos, de Organismos
empresariales, de Iglesia, de Sindicatos), estarán riendo. Otros,
economicistas, hasta el cinismo, porque se aprendieron el manual escolar
de Economía como hijos de Harvard (nietos de Mezquitic), dirán
que todo esto es asunto de “oferta y demanda” y otras imbecilidades. Y
los “empresarios de los Medios”, ya la mayoría nacionales, estarán en
sus propias crisis de ventas… y de Conciencia.
Las condiciones laborales y existenciales de los Periodistas no es
exclusiva, ahora toda la población anda por las calles de la amargura,
que son calles jaliscienses, pero los trabajadores de la Cultura,
los Periodistas lo son aunque a veces no parezca, son especialmente
vulnerables, pues lo suyo es un servicio y dado éste, los servidos son
olvidadizos; éstos desprecian a los Periodistas, hasta que los
necesitan.
El año próximo será el bicentenario del Despertador Americano;
habrá discursos de Diputados, de Presidentes Municipales, de
Gobernadores, de Presidentes, de esto y aquello… dirán que la Libertad
de Expresión, que la Democracia y otras monedas conceptuales en uso. Lo
mismo de siempre, quizá, la celebración decimonónica y los
aplausos, las develaciones y la cobertura de los Periodistas, con
algunos pesos en la bolsa, para subir al camión público e ir a redactar
su nota. |
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