Edgar Valdez
Villarreal La Barbie ventiló
la posibilidad de haber sido
traicionado y entregado a la
Policía Federal: “Por lo
regular, alguien pone o le
agarran la varita, como a
mí”.
En declaraciones a la PF,
aceptó el uso de narcomantas
en contra de enemigos y de
la autoridad, “para
replegarla e inhibir su
acción” y se refirió a José
Jorge Balderas El JJ —autor
de la agresión al futbolista
Salvador Cabañas— como uno
de sus “operadores en la
distribución de droga”.
También se inclinó por el
apodo de Ken, novio de la
Barbie, porque así le decían
en Estados Unidos.
Sobre su detención, no avaló
del todo el trabajo
operativo de la PF: “Fue por
inteligencia o porque
alguien me puso”, insistió.
—¿Pensó que lo detendrían
pronto? —le cuestionaron.
—No, me cuidaba pa´ que no
fuera así.
Una de sus medidas de
protección, narró, fue
“cortar todos los radios y
mi comunicación, porque
pensaba que notarían mi
voz”.
Habló de su vida de noche:
se dormía a las 4 de la
mañana y se levantaba a la 1
o 2 de la tarde.
Reveló su gusto por ver y
escuchar las noticias y dijo
que “a veces era muy
exigente con su gente”.
Durante el interrogatorio,
se aceptó como adicto a las
drogas, caso similar,
señaló, al de Arturo Beltrán
Leyva El Barbas, a quien
calificó como su amigo.